Exposiciones

Cuando miro una foto que he hecho, veo mi tiempo, mi vida

Alberto García-Álix

Haber seguido a Paco Rocha desde el principio de su trayectoria fotográfica -y quizás deberíamos decir vital- no hace más fácil tratar de recorrerla con palabras, más que mirar lo que ha hecho, sería mejor mirar lo que está haciendo.

Hablar de su recorrido no es una cuestión de recordar, sino de ver crecer. Lo tenemos en su primera exposición, Barcelona-Lisboa, lleno de luz en la Estación de França, los ojos asombrados fotografiando lo que intuye sin oscurantismos ni dobleces, fotos de niños en Lisboa, con el relato de la infancia del fotógrafo haciendo su camino iniciático, como si de un Ulises joven se tratara.

Lo encontramos más tarde en Italia, ya de otro modo: Domani Lavoro, como el artista adolescente de Joyce, empapándose de belleza antigua y de las hermosuras de su tiempo, dirigiendo su mirada hacia una belleza agachada tras la obviedad, buscando una forma de mirar propia y singular, mas reflexivo y sensual, intencionado.

De vuelta en casa, se hace introspectivo, toma conciencia de su medio, nos da una interpretación de su contorno, como un Proust callado y profundo, nos guía por un Santiago abrazado por tres focos: Agua, habitantes, postales.

Camina un poco más, madura y comienza a desarrollar una poética simbolista y llena de metáforas, testigo de su “residencia en la tierra” (si nos presta el título Pablo Neruda) en Natural vs. Humán, donde ya se reconoce una voz, o deberíamos decir lugar, propio, fuerte, personal.

Coherentemente, nos sitúa en la actualidad en una abstracción de texturas y sutilezas que lo desarrollan como artista, que ya no se dejan explicar verbalmente, utilizando “armas secretas” ─como Cortázar─ sus imágenes hablan en un idiolecto que nos conmociona e ilustra sin didactismos, en un lenguaje realista y mágico que nos interpela a participar con el que está haciendo su camino a su manera; en Masa, límite, caos, podemos ver a un fotógrafo, constructor de un universo propio, dejando su huella-mirada para disfrute de los demás, sin pretenciosidad, haciendo buena la idea de García-Álix ─otra vez─ de que el proyecto artístico del que hablamos “será una propuesta en movimiento, no se trata de estar ni de llegar a ningún sitio, sino de poder ver cosas”, esa parece ser la poética de Paco Rocha.

Nuria Moreiras

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